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El día que el Huila quiso llevarse al ‘Diablo’ por delante

septiembre 30 de 2018

Diego Romero - @diegofromeroc

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Huila America 1993

Foto: Vavel

 

El Atlético Huila, dos veces subcampeón del fútbol Colombiano y muchas veces protagonista del torneo, ya completa mas de 25 años en la categoría A. Sus gestas se ha caracterizado por irrumpir en escenarios no esperados y su primera historia en el campeonato, marcaría la pauta de lo que seria su relevancia en años siguientes.

 

Por: Diego Romero - @diegofromeroc

 

Alberto Rujana es contratado por Atlético Huila en 1992 y después de un torneo impecable, termina campeón de la Copa Concasa de ascenso solo 2 años después de la fundación del equipo. En la pretemporada de 1993, jugarían un solo partido venciendo a Colombia Sub 19 de Reinaldo Rueda que se dirigía al Mundial de Australia ese mismo año.

 

El Torneo

En 1993, se jugaba un extraño sistema de 16 equipos y 56 fechas, donde el primer semestre se dividía en 2 grupos, al final los 2 mejores de cada uno disputarían la llamada bonificación: 1 punto, 0.75 y 0.50 se repartirían entre los 3 mejores para adicionarlos al octogonal final de año. En el segundo semestre no habrían grupos y se jugaría un todos contra todos de 30 fechas donde los 3 primeros también obtendrían bonificación.

 

El octogonal lo conformarían los 8 mejores de la reclasificación. Huila era el novato, uno de los pocos equipos en este torneo sin extranjeros pero curiosamente con ningún jugador huilense en su nómina. Aparte del ya figura, y que se convertiría eventualmente en goleador histórico del Huila, Guillermo "Teacher" Berrío se destacarían de este equipo Oswaldo "La Sombra" Durán en el arco, Nilton Bernal que llegaría ese año para reforzar el medio campo y también el habilidoso John Edison Castaño que ya se encontraba al final de sus corta carrera.

 

El debut

El primer partido del Atlético Huila no podría ser mas atractivo para la hinchada de Neiva que asistía al llamado Estadio La Libertad. El último campeón América, era su primer rival en el partido que la prensa titulo 'La batalla entre David y Goliat'. América, bajo la dirección de Francisco Maturana, no solo era el equipo más fuerte pero también el que mejor se había reforzado contando con figuras como: Ángel Comizzo, “Polilla” Da Silva, Antony “El Pipa” de Ávila, Alex Escobar, Leonel Álvarez, Freddy Rincón, “Palomo” Usuriaga, entre otros. Se predecía una goleada después de que este mismo América apenas 5 días antes, le había pasado por encima al Flamengo de Brasil.

 

Gabriel Romero, periodista de El Tiempo le pregunta al técnico Rujana:

-Oiga profe, ¿Usted no cree que hoy se lo puede llevar el diablo?

- ¡No vaya a ser que nos llevemos el diablo por delante! respondía con seguridad.

 

Pero la realidad es que en las tribunas, los hinchas de amarillo solo esperaban que el marcador no fuera humillante a pesar que todos le apostaban al empate cuando se les preguntaba. El equipo no había tenido una pretemporada muy larga y el técnico después aceptaría que físicamente había faltado trabajo. Pero llegó el pitazo inicial y en principio se vio un partido muy táctico que se desarrollaría en la mitad de campo. América se fue soltando con Rincón y Alex Escobar pero la “Sombra” Durán estaba en su día. De repente pasó lo inesperado. Una jugada del “Teacher” Berrio", remate de Cetré, pega en el horizontal, el rebote golpea la mano de Cassiani y penal.

 

Berrío, que siempre cobraba con zurda quiso despistar, y su derechazo salió fácil a las manos de Comizzo. Pero ahí no terminaba la adrenalina. Minutos después Comizzo, que ya tenia Amarilla, toca un balón fuera del área y lo expulsan. Maturana no lo podía creer y sacrificó al “Polilla” para que entre Julio Gómez. La hinchada local ya se encontraba extasiada con las emociones del primer tiempo y seguía alentando porque entendía que los locales tenían realmente posibilidades.

 

Para el segundo tiempo entró Usuariaga con el objetivo de ganar en el contragolpe pero el equipo opita salió endiablado y estrello el balón en el palo una vez mas. Esta vez Carlos Molina (chileno) había avisado pero cuando más se sentía llegar el gol local, una jugada esporádica donde el “Pipa” de Ávila en carrera asiste al “Palomo “y este dispara rasante para anotar el primero.

 

Decepción pero el local todavía tenia la ventaja numérica. Huila intentó reaccionar pero América se ordenó en el medio campo y cerró los espacios. Castaño intentó con gambetas sorpresivas pero Berrío ya estaba fatigado. El público vio como el campeón América terminaba jugando un partido táctico, ante el recién ascendido en su primer partido y con orgullo se fueron al camerino entre aplausos.

 

Otra vez America y el resto del campeonato

Este primer partido fue el presagio para un debut digno en la liga donde Huila sorprendió a aficionados y prensa de la época. Carlos Meza convertiría el primer gol del equipo en primera división, y en el primer triunfo 3 - 1 sobre Pereira que los medios titularon como contundente pero dejando en claro que difícilmente alguien lo hubiera podido predecir.

 

Las sorpresivas victorias continuaron ante el Once Philips y Santa Fe en Bogotá donde Berrío y Bernal fueron siempre los destacados. La fiebre amarilla se tomaba Neiva y 10.000 hinchas viajaron a Cali a ver al Atlético Huila enfrentar de nuevo a América. El equipo se había tomado confianza y en frente de una gran afición sucedió lo inesperado: con goles de Nilton Bernal y “Teacher” Berrio, Huila vencería al equipo mas fuerte del campeonato en su casa y esta vez si se había llevado al diablo por delante, como lo predijo el técnico Rujano en la primera fecha. Increíble.

 

Los periódicos titularían 'De curiosidad a realidad'. Era muy raro que un equipo recién ascendido a la A irrespetara a los "tradicionales grandes" en una época donde el torneo estaba plagado de estrellas. Huila era primero en su grupo y se perfilaba como candidato a la bonificación. Guillermo Berrio se convertía en la figura del la primera parte del campeonato y la realidad felizmente extrañaba más que la ficción. El departamento por esa época era considerado como zona roja y los locales veían el equipo como la cara amigable de su otra realidad.

 

Huila continuo con su buena racha y volvió a vencer a Santa Fe para clasificarse segundo en el grupo después de Once Philips y dejando por fuera a Millonarios y América. Por la segunda bonificación se enfrentó a Nacional pero las cosas ya no salieron. La ausencia de su defensa titular hizo dudar al equipo y terminó perdiendo los dos partidos en dignas confrontaciones.

 

Para el segundo semestre la partida de algunos jugadores y la falta de regularidad no los acompañó. Terminó onceavo en la reclasificación y fuera del octogonal final, pero el Atlético Huila ya había cumplido su cometido. Las calcomanías del equipo eran un accesorio obligatorio en los autos de la ciudad, se decretaban días cívicos para partidos importantes como el jugado con Nacional o América y el equipo era el tema de alegría y esperanza en las conversaciones cotidianas. El amarillo y verde eran los colores predilectos de la ciudad y el Atlético Huila se había convertido en su referente cultural mas apreciado.

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