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La otra cara de “El Dorado” en Colombia: el inglés que vivió un infierno y acabó en la ruina

septiembre 08 de 2020

Felipe Valderrama - @ValderramaFeli

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Portada Billy Higgins Millonarios Bogota+

Billy Higgins con su esposa / ECC STATOO

 

Muchas historias se han contado sobre esta época del fútbol colombiano y es un tema que ha llamado la atención en varias partes del mundo. La Dimayor creó una liga “pirata” de 1949 a 1954 donde los clubes contrataban jugadores internacionales sin transferencia alguna y sin importar si tenían contrato con otro equipo. Todo finalizó con el “Pacto de Lima”, la Dimayor se comprometió a devolver a los futbolistas a su club de origen y así la FIFA levantaba las sanciones impuestas.

 

Por: Felipe Valderrama - @ValderramaFeli

 

Artículo basado en las crónicas que escribió Billy Higgins para el diario ‘Liverpool Echo’ en 1950

 

La importación de figuras

“Créanme, Bogotá no es un paraíso del fútbol, ​​ni siquiera para un jugador con un salario alto y con grandes bonificaciones”, Billy Higgins. Especialmente de Argentina vinieron grandes figuras a Colombia en “El Dorado”, en su país hubo una huelga de futbolistas y esto lo aprovecharon para contratarlos. De Sudamérica también se destacaron jugadores de Uruguay, Perú, Paraguay y algunos de Brasil. De Costa Rica hubo un par y en 1951 un equipo de húngaros que llegó al país a disputar amistosos se quedó para representar a Samarios que era el club antecesor del Unión Magdalena. Pero en 1950 los capitalinos quisieron ser más ambiciosos y miraron al país donde nació el fútbol.

 

Luis Robledo era un dirigente de Santa Fe que estudió en la Universidad de Cambridge e hizo las primeras gestiones. Del Stoke City llegaron en mayo de 1950 el defensa Neil Franklin y el extremo George Mountford. Millonarios contrató como “agente secreto” al escocés Jock Doods, un futbolista que ya estaba en los años finales de su carrera en el Lincoln City. La tarea que le encomendaron era conseguir jugadores que fueran titulares en su equipo y que quisieran venir a Colombia por un mejor salario. Por supuesto era algo ilegal, porque no había transferencias y esto era fuertemente sancionado por la Football Association FA.

 

Doods empezó su “caza” de talentos enfocándose en el Everton donde había sido jugador entre 1946 – 1948. Billy Higgins fue el primer objetivo del “Ballet Azul”, pero esta negociación inició tiempo antes sin la intermediación de Doods. Era un delantero de 26 años que había debutado con el Everton en 1947 y tenía 9 goles en 49 partidos hasta 1950. La primera propuesta fue en diciembre de 1949 cuando un hombre le ofreció ir a club de la Universidad Nacional y le contó como en Colombia el dinero para el fútbol estaba por todo lado, además que el costo de vida no era más alto que en Inglaterra. Higgins no prestó mayor atención porque el negociante regresó a Colombia.

 

Una decisión sin vuelta atrás

Semanas después el inglés recibió una carta del mismo personaje donde le ofrecía una tentadora oferta económica para firmar con Millonarios, pero Higgins lo rechazó porque no iba a alejarse de su esposa y sus dos hijos. La contrapropuesta terminó siendo muy interesante: 8.000 libras esterlinas por la firma del contrato, £ 135 de salario mensual y bonificaciones de  £ 10 por victoria y £ 2 por empate. Los números eran más altos que en la First Division y Higgins iba a declinar la propuesta una vez más hasta que en un partido ante el West Bromwich Albion no jugó bien y los hinchas lo trataron mal. “Estuve muy deprimido durante el fin de semana y finalmente decidí pedirle al Everton que me pusiera en la lista de transferencias”, escribió el atacante.

 

A Higgins intentaron persuadirlo para que se quedara, desde los 15 años hacía parte del Everton y lo llevaba en el corazón. No sirvieron los consejos y decidió aceptar la oferta de Millonarios y viajar en el mismo vuelo de Franklin y Mountford que se unirían a Santa Fe. Higgins retrasó el viaje porque necesitaba una confirmación de que a su llegada los azules iban a reponerle lo del pasaje. Nunca recibió respuesta y al contrario el Everton le mandó una carta para que renovara su contrato. El delantero ya había tomado la decisión y viajó a Bogotá haciendo escala en Nueva York.

 

Neil Franklin Santa Fe

Neil Franklin y "Chonto" Gaviria / @LaPieldeSantaFe

 

“Cuando llegué a Bogotá tuve mi primer revés. Estaba lloviendo como nieve, y cuando llueve allí, llueve”. Lo recibió el hijo de un directivo de Millonarios que fue con quien siempre tuvo contacto y de los pocos que hablaba inglés. Lo llevaron a la sede y se encontró con una casa lúgubre donde algunos jugadores escuchaban por radio el partido que jugaba Millonarios. El personaje que lo acompañaba, del cual no se sabe la identidad, debió marcharse y dejó a Higgins solo en medio de sudamericanos que no sabían una sola palabra de inglés. Por medio de señas alguien le dijo que lo llevarían al hotel y el inglés en sus crónicas lo describió más como una modesta pensión. Las “sorpresas” no terminaban allí.

 

El “exótico” fútbol colombiano

La siguiente parada fue El Campín para ver el debut de Franklin y Mountfield con Santa Fe ¿Qué se encontró? “Una turba excitada de gente que bullía alrededor de la entrada en completo y glorioso desorden, empujando y empujando como un ‘scrum’ de rugby”. El inglés debió abrirse paso como pudo y observó como una cerca de alambre separaba la tribuna del campo de juego y un policía tenía un rifle. “Eso es para evitar que los espectadores invadan el campo o arrojen objetos a los jugadores”, le dijo el intérprete en una situación que no necesitaba mayor explicación. Meses más adelante Higgins vivió en carne propia como algunos aficionados se saltaban la cerca y entraban a la cancha a agredir a jugadores y árbitros. Esto se veía como algo “integral” en el fútbol colombiano. Lo que usaba la policía de vez en cuando para alejar a los hinchas eran colillas de cigarrillos para quemarlos un poco en la espalda.

 

Higgins se sorprendió del gran recibimiento que tuvieron los jugadores al salir y saludar a los espectadores. “Vitoreaban frenéticamente y la escena era indescriptible. Nunca había visto algo así antes, aunque vi muchas más adelante con Millonarios”. En cuanto al juego existía una extraña regla y es que no se permitía obstruir al jugador que tuviera el balón en sus pies, este podía retener la esférica por mucho tiempo y por eso para los ingleses era un juego demasiado lento. Mountford hizo un gol para Santa Fe, mientras que a Franklin la gente le decía “¡malo, malo!”. Al final del partido Billy Higgins se trasladó al camerino para saludar a sus compatriotas y lo que vio ahí lo vivió después con los azules. El vestuario estaba abierto al público y algunos niños y “pilluelos” rodeaban a los jugadores y se les subían en las rodillas y hombros. Los europeos intentaban ponerle buena cara al asunto.

 

Millonarios Deportes Caldas 1950

Millonarios vs Deportes Caldas (1950) / @camilocannon

 

El ex Everton apenas duró unos días en esa pensión y luego lo recibió Mr. Jack King, un ingeniero australiano que trabajaba en Bogotá. El 18 de mayo el ‘Liverpool Echo’ entrevistó a Higgins en una complicada llamada telefónica de 7 minutos y contó que estaba cerca de firmar su contrato con Millonarios, que la vida era más cara que en Inglaterra y que le mandaba saludos a su esposa e hijos. La primera vez que lo citaron para entrenar no creyó lo que ocurrió: “El entrenamiento colombiano es lo más despreocupado y azaroso que he visto en mi vida”. Por la mañana el inglés llegó al lugar, no se presentaron más jugadores y el “Cacho” Aldabe, técnico de Millonarios, simplemente le lanzó un balón. Higgins hizo unos jueguitos y el D.T argentino le dio un par de palmadas en la espalda y le dijo: “muy bien”.

 

La amenaza argentina y los incumplimientos

Millonarios era el vigente campeón de Colombia y contaba con figuras como: Julio Cozzi, “Cobo” Zuluaga, Raúl Pini, Julio César Ramírez, Ismael Soria, Adolfo Pedernera, Antonio Báez, Alfredo Di Stéfano, Alfredo Castillo, entre otros. Un equipo casi invencible con futbolistas de Argentina, Uruguay, Paraguay, Perú y ahora un inglés. Cuando Higgins entrenó con todo el grupo vio a algunos jugadores tirados en el piso tomando el sol y otros pateando al arco sin mayor esfuerzo. Lo peor fue la mirada de odio de los argentinos: “descubrí que los ‘cracks’ argentinos, como los llaman, fueron los primeros jugadores importados a Bogotá y se habían acostumbrado a ser enaltecidos y engreídos. No les agradó la llegada de jugadores de Inglaterra, temiendo que su propia supremacía en el fútbol colombiano pudiera verse comprometida”.

 

Más desilusión sintió cuando visitó a Franklin y Mountford a los que Santa Fe tenía alojados en el mejor hotel de la ciudad y el que no tenía que envidiarle nada a los hoteles ingleses. Ambos compatriotas lo persuadieron para que se uniera a Santa Fe, ya que el club estaba dispuesto a reembolsarle los gastos a Millonarios. Higgins comentó esto con la dirigencia “embajadora” y lo que hicieron fue aumentarle el contrato para mantenerlo en el equipo. Lo que no se dio cuenta es que la promesa no se firmó en un contrato, sino en una carta donde el club no estaba obligado y era opcional cumplirlo. Luego le avisaron que solo iban a cubrir el pasaje de su esposa y él debía hacerse cargo del de sus dos hijos. Otra promesa incumplida.

 

El debut de Billy Higgins se dio el 21 de mayo ante el Deportivo Cali en territorio vallecaucano. Según el británico en 75 minutos solo recibió un pase, era claro el plan de los argentinos para hacerlo quedar mal y por eso lo sustituyeron. Además, le dijeron a los medios que a Higgins solo le había alcanzado el tanque para 15 minutos lo cual según él no era cierto. Sin embargo, hubo más sorpresas en lo futbolístico para el británico. Los jugadores no se desmarcaban y se quedaban estáticos esperando un pase, los arqueros “quemaban” tiempo con el balón en sus manos y cuando el equipo iba ganando los argentinos fingían lesiones para que pasaran los minutos.

 

De otro lado, existía una contradicción porque no permitía tocar al rival, la faltas no eran fuertes, pero las peleas eran constantes por cualquier motivo y hasta 15 minutos duraba un partido suspendido. A Higgins le parecía increíble que los arqueros dejaban la portería para ir a pelear. Cinco árbitros ingleses pitaban en Colombia en 1950 y jamás pudieron darle ritmo al juego. Uno de ellos fue golpeado por un jugador luego de señalar un penal y al final simplemente recibió un: “Lo siento jefe”. “La mayoría de los referees colombianos parecen tener miedo de expulsar a alguien. Hay dos razones para eso. En primer lugar, temen las represalias de la multitud y de los compañeros de los jugadores infractores. En segundo lugar, si expulsaban a los que peleaban, muy pocos partidos se completarían. No quedarían suficientes jugadores en el campo”.

 

“No vengan a Colombia”

Jock Doods, mencionado anteriormente, clandestinamente empezó a tentar a varios jugadores ingleses. Incluso se habló de la posibilidad de traer a Stanley Matthews, uno de los mejores británicos de la historia y que ganó el primer Balón de Oro en 1956. Santa Fe logró fichar a Charles Mitten del Manchester United, a pesar de que su compañero Neil Franklin no estaba del todo a gusto en Colombia. En 1948 asesinaron al candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán y se produjo el “Bogotazo”. La violencia entre Liberales y Conservadores era imparable y los toques de queda junto a otras restricciones en la ciudad eran constantes en 1950.

 

Charles Mitten Santa Fe

Charles Miteen (izquierda) / @BogotaAntigua

 

Doods habló con Ted Buckle y Harry Catterick del Everton, pero no aceptaron. Según el agente escocés tenía mensajes de 250 jugadores que se interesaron en ir a Colombia porque allí podían ganar casi el doble, al parecer estaba exagerando y no eran más de 30. Un diario inglés descubrió que Jack Hedley del Everton reservó un vuelo a Bogotá, al comienzo lo negó y luego no le quedó más remedio que aceptarlo. Roy Paul del Swansea lo acompañó y ambos aterrizaron en la capital colombiana. Al llegar intentaron hacerles firmar un supuesto contrato para que se pudieran publicar las fotos que les tomaron, pero en realidad era el contrato para jugar con números más bajos de los ofrecidos inicialmente.

 

Hedley y Paul fueron tentados por Santa Fe, pero Millonarios boicoteó los fichajes. Los británicos se dieron cuenta que no eran bien recibidos en el fútbol colombiano por sus colegas y Billy Higgins les habló de todo lo que se vivía allí: “Nunca vi un camerino en Colombia que tuviera más que una mesa. Ni siquiera había perchas en las que colgar la ropa. Probablemente esa sea la razón por la que la mayoría de los jugadores van al partido desde sus casas con su uniforme debajo de la ropa. Los clubes no tienen estadio propio y juegan en un campo del municipio. Los vestidores no tienen baño de ningún tipo y solo dos duchas frías. Peor que eso, si quieres darte una ducha, no solo debes traer tu propio jabón y toalla, sino estar preparado para tomar tu baño rodeado de una multitud sonriente y gesticulante de pilluelos admiradores”. También le pareció cómico que 2 horas antes de los partidos los jugadores se comían hasta 4 platos de comida y no algo ligero como en Inglaterra.

 

Jack Hedley y Roy Paul volvieron a Inglaterra en julio con una carta de Billy Higgins. Allí expresaba que quería terminar su contrato en Colombia y le aconsejaba a los ingleses pensarlo dos veces antes de aceptar estas ofertas. Le dijo a sus compañeros que por más problemas que existieran en el fútbol inglés y que no ganaran lo que merecían, realmente vivían en un paraíso. “Aquí hay dos palabras que se usan: ‘mañana y ‘momentico’. Cada vez que pido ver a los directores me encuentro con esto. Bobby Flavell y yo esperamos casi quince días para resolver dos puntos menores”. Flavell era un escocés que aceptó la oferta de Millonarios y dejó el Heart of Midlothian.

 

Para ese momento Higgins ya vivía en un apartamento lujoso con su esposa e hijos. Según lo dicho por el inglés era moderno como los de su país de origen, pero casi todo el salario se le iba en la manutención de la familia. El inglés se volvió suplente y volvió a la titular en un amistoso donde marcó 3 goles. Parecía que ahora se ganaba la confianza, pero Aldabe salió de la dirección técnica y lo reemplazó Pedernera que hizo las veces de jugador y entrenador al mismo tiempo. “Decidí pedir la rescisión de mi contrato. Esto fue a principios de agosto y durante las siguientes seis semanas estuve envuelto en una serie de disputas que no le desearía a mi peor enemigo”. La única forma como pudo ganar algo más dinero en Bogotá fue cuando le propusieron junto a los ingleses de Santa Fe ser la imagen de una sastrería.

 

Billy Higgins Bobby Flavell Millonarios Bogota

Billy Higgins y Boby Flavell / Pasión Albiazul

 

Vuelta a casa y un Millonarios sin título

A Billy Higgins los directivos le sacaban excusas. La falta de un traductor, reuniones de última hora y diversas ocupaciones hasta que finalmente arregló su salida. El club se hizo cargo de los pasajes de la familia para volver a Inglaterra, aunque el acuerdo para liberarse del contrato fue mucho menor de lo pactado inicialmente. Higgins regresó en octubre con solo £ 19 a Inglaterra, feliz de no tener que volver a dormir en camas plegables de hierro y en habitaciones hasta con 6 jugadores cuando jugaban en otra ciudad. Pasó la noche en un hotel y luego un hincha del Everton le ofreció una casa de campo en Gales para que se pudiera alojar mientras arreglaba su situación.

 

Jock Doods y Billy Higgins fueron suspendidos por la FA, lo mismo que los jugadores de Santa Fe cuando volvieron a final de 1950. Luego de algunos meses lograron levantar la sanción, pagar unas multas y volver a jugar. Sin embargo, el Everton no quería saber nada de Higgins. Esos escasos 4 partidos que jugó con Millonarios acabaron con su carrera como futbolista. Se sabe que Higgins estuvo algún tiempo en el Bangor City de Gales después de un acuerdo que hicieron con el Everton y no se supo más del delantero. Bobby Flavell tuvo mejor suerte en Millonarios, alcanzó a jugar 16 partidos y anotó 5 goles.

 

Algo de lo más impactante que contó Higgins se produjo el día de su debut en Cali. Millonarios cayó goleado 6 – 1, algo totalmente inesperado. El atacante reveló que escuchó rumores de que el partido se “vendió” y él como no entendía nada de español no podía confirmar lo que pasó en el camerino. Además, un inglés en Bogotá le contó a Billy Higgins que los argentinos del equipo habían decidido no ayudarle mucho al equipo, mientras el jugador británico hiciera parte de la nómina. Esta podría ser parte de la explicación de esos ridículos entrenamientos y otros detalles. El campeonato de 1950 lo ganó sorpresivamente el Deportes Caldas con solo 2 puntos de ventaja sobre Millonarios y muchos se preguntan hasta hoy cómo pudieron superar a ese “Ballet Azul” que parecía invencible ¿Lo anterior podría ser la razón?

 

Definitivamente para Higgins lo único parecido con Inglaterra que tuvo en Colombia fue el uniforme azul. Soportó varias humillaciones, como que era el primero que recogían para ir a entrenar y por eso pasaba 2 horas metido en el bus sin que nadie le hablara. Pero en Medellín ocurrió algo inaudito según el delantero. El bus los dejaba a casi 1 kilómetro del estadio y debían caminar. Al finalizar el partido regresaron al sitio, con uniforme y todo, y el bus nunca llegó. Debieron caminar por 20 minutos entre una multitud de “pilluelos sucios” y apareció un camión en el cual se subieron todos, menos dos. Los argentinos sacaron la excusa que no cabían más y dejaron a Bobby Flavell y Billy Higgins tirados.

 

“Esta era una oportunidad demasiado buena para que la perdieran. Simplemente se subieron al camión y partieron sin pensar en nosotros”. El escocés y el inglés sin saber donde estaban siguieron caminando hasta que un auto los recogió, el conductor hablaba algo de inglés y los llevó al hotel. El 11 de noviembre de 1950, Higgins escribió la última crónica en el ‘Liverpool Echo’ sobre sus 5 meses en Colombia y la terminó de la siguiente manera: “Mi consejo a los futbolistas ingleses de ir a Bogotá se puede resumir con la misma palabra que usó Mark Twain cuando le dio un consejo al joven que estaba a punto de casarse: ‘no’”.

 

Millonarios 1950

@MillosRetro

 

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