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El alcalde que no fue al estadio por ser la mufa y quemó sus calzoncillos de la suerte

agosto 25 de 2021

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Cortulua 1993

Cortuluá de 1993 / @yosoyelcarlos1

 

Las cábalas y el fútbol van de la mano. Cualquier detalle es analizado por los hinchas y en todo lado se buscan minimizar riesgos para que el equipo no vaya a tener mala suerte. Alguna vez esto llegó a tal punto que el propio alcalde no entró a una final.

 

“Un niño se acercó y me dijo que por favor no fuera a tirarme la fiesta. Entonces, me fui a escuchar el juego por radio en el parqueadero, mientras caminaba y sufría debido a los goles que recibía el arco defendido por Diego Gómez. Pero también celebraba cada vez que anotaban los nuestros”, le contó Gustavo Álvarez Gardeazábal a El Tiempo en 1993. Cortuluá fue uno de los clubes que en 1991 empezó jugando el primer torneo de la B en Colombia que daba ascenso.

 

En 1993 cumplían una gran campaña y el alcalde de la ciudad era Gustavo Álvarez Gardeazábal. Se reconoció principalmente como escritor y a finales de los 70 incursionó en la política. En 1988 fue elegido como el primer alcalde de Tuluá por elección popular y lo volvió a conseguir en 1992. Álvarez Gardeazábal ha sido un hombre polémico y bastante singular, a su posesión asistió con ‘Pecueca’, un personaje del municipio que lo llamaban “el bobo del pueblo”.

 

Humberto ‘Tucho’ Ortiz era el técnico del equipo, asistido por Finot Castaño. y contaba con jugadores como: Diego Gómez, Adelmo Vallecilla y Carlos Rodas. Durante la campaña ya existía en el ambiente la sensación de que el alcalde era el morrocó o la mufa porque cada vez que asistía al Estadio Doce de Octubre el Cortuluá no ganaba. Y eso que Álvarez Gardeazábal usaba unos calzoncillos amarillos de la suerte. El propio ‘Nacho’ Martán, hinchas y hasta jugadores le pidieron el máximo mandatario del municipio que no asistiera al estadio.

 

Gustavo Alvarez Gardeazabal Alcalde Tulua

Gustavo Álvarez Gardeazábal cuando fue a posesionarse como alcalde de Tuluá junto a 'Pecueca', personaje singular del municipio

 

En diciembre los tulueños se jugaban el ascenso de visitantes ante el Deportivo Palmira. La hinchada del ‘equipo corazón’ asistió masivamente a Palmira y mientras Álvarez Gardeazábal hacía fila para entrar finalmente desistió y se quedó en el parqueadero. Tuluá perdía 2 – 1 y logró empatar Plácido Bonilla para darle el ascenso al Cortuluá. “Ha sido la emoción más grande que han recibido los tulueños últimamente”, dijo el alcalde. La celebración fue en el Parque de Boyacá y Álvarez Gardeazábal quemó sus calzoncillos amarillos para dejar de ser mufa y así lo dejaran de silbar cuando asistía al Doce de Octubre.

 

Al siguiente año el equipo peleaba por no descender. En la última fecha recibían a Millonarios y un empate les bastaba para mantener la categoría. Bucaramanga debía ganar su partido y esperar que los vallecaucanos perdieran. Ahora el técnico era Reinaldo Rueda y el alcalde organizó todo un grupo con su gabinete para acompañar al equipo al estadio con ‘papayera’ incluida. “He comprado otra vez cucos del mismo color para alejar el fantasma del descenso”. Tuluá empató 1 – 1, mantuvo la categoría y Gustavo Álvarez Gardeazábal dejó de ser el morrocó.

 

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