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La selección de Bulgaria que sorprendió al mundo en 1994

julio 03 de 2018

Eduardo Andrade - @Eduardoar05

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Bulgaria USA 1994

Foto: pesmitidecalcio

 

De la mano de un histórico jugador y una gran camada de futbolistas, esta modesta selección de Europa del Este hizo un gran Mundial en Estados Unidos. Enfrentó a dos campeones del mundo y les ganó.

 

Por: Eduardo Andrade - @Eduardoar05

 

El mito sobre este grupo de jugadores que escribieron el máximo logro de Bulgaria en materia futbolística, comenzó en noviembre de 1993 cuando lograron clasificarse para la Copa del Mundo tras imponerse a Francia en París. En aquel encuentro, ambas selecciones llegaban con apenas un punto de diferencia en la tabla, el que ganara sería el flamante invitado a la cita orbital.

 

Había empate a un gol con casi el tiempo cumplido y esto favorecía a los franceses por diferencia de gol. Sin embargo, cuando el reloj marcaba los 90 minutos, Hristo Stoichkov inició una jugada por la banda derecha que terminó con una fulminante definición de Emil Kostadinov, quien aseguró la victoria y clasificación.

 

Cuando los ‘leones’ llegaron a Estados Unidos un número importante de sus jugadores se encontraban en la elite del fútbol europeo. Varios actuaban en las ligas de España, Alemania, Inglaterra y Portugal. Además, habían sudo campeones en sus diferentes clubes y llegaron al campeonato del mundo buscando una digna participación. Al final lograron más que eso en lo que era la sexta participación de los búlgaros.

 

Los nombres más rutilantes de aquel plantel, después de Stoichkov y Kostadinov, eran: Iordan Letchkov (Hamburgo), Krasimir Balakov (Sporting de Lisboa) y Borislav Mijailov, el arquero y capitán que atajaba en el fútbol francés. En general, la selección de Bulgaria fue de menos a más en el Mundial, quedando a muy pocos pasos de disputar una final que muchos de los jugadores ni hubiera podido imaginar.

 

El camino para los búlgaros empezó complicado cayendo por goleada 3 - 0 ante Nigeria. Pasado aquel momento, los dos partidos restantes en fase de grupos serían grandes demostraciones del potencial de aquella escuadra. Vencieron 4 - 0 a Grecia y 2 - 0 a una Argentina que llegaba sin su principal figura, Diego Maradona, después de haber sido expulsado del Mundial por dar positivo en el control antidoping.

 

El éxito del juego búlgaro estaba en lo liberados que lucían los jugadores dentro del terreno de juego. Jugaban al ataque, siempre cautelosos en defensa, pero con una especie de “anarquía” que comandaba el centrocampista del Barcelona, Stoichkov.

 

Además, lo “descomplicado” y permisivo que fue el director técnico Dimitar Penev con la concentración de su plantel fue un factor importante. Según los analistas, para el estado de ánimo relajado y sin presión con el que salían a la cancha los futbolistas de Bulgaria.

 

Su recorrido por la Copa del Mundo continuó con el triunfo desde el punto del penal frente a México en octavos de final. En la siguiente ronda, Bulgaria dio el gran golpe al vencer al vigente campeón mundial, Alemania, por 2 - 1. En el Giants Stadium en New Jersey, el mediocampo búlgaro se hizo enorme desde el principio con la conducción de Stoichkov y Letchkov, para frenar al conjunto alemán de Mattäus, Völler y Klinsmann. Aun así, una dudosa falta dentro del área comenzado el segundo tiempo puso a Bulgaria en desventaja.

 

Sin embargo, la brillante actuación de los dos jugadores mencionados en el conjunto ‘Rojiblanco’, les permitió en tres minutos remontar el juego. Primero con un golazo de tiro libre de Stoichkov y luego un formidable cabezazo en el área de Letchkov. Así aseguraron el pase a semifinales a enfrentar a Italia, donde se encontrarían a un brillante Roberto Baggio que acabaría con el sueño búlgaro.

 

El 13 de julio, Baggio dejaba sin final a los ‘leones’ tras anotarles un doblete en cinco minutos. En el duelo por el tercer puesto, Bulgaria caería goleada 4 - 0 por la selección de Suecia, quedándose con un muy luchado y honroso cuarto puesto en la Copa Mundial de 1994. Hasta ahí llegó el sueño de los búlgaros que aterrizaron en Estados Unidos de “vacaciones” y se fueron como uno de los íconos de aquel Mundial, sorprendiendo al planeta fútbol por completo e inscribiendo su nombre en la historia de la cita orbital.

 

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