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Cuando Riquelme no pudo triunfar en el Barcelona pero explotó en Villarreal

marzo 19 de 2016

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Riquelme Barcelona Villarreal

Foto: gettyimages                                                                                                                elmundo.es

 

El volante argentino llegó a España en el 2002 después de ser gran figura con Boca Juniors. Con el Barça no se consolidó y por eso fue al modesto Villarreal donde sorprendentemente casi logra una final de Champions League.

 

Los blaugranas pagaron 13 millones de dólares por Riquelme. Luego de su presentación en la rueda de prensa, Louis van Gaal lo llevó a una oficina, le mostró varios vídeos cuando jugaba en Boca Juniors y le dijo: “Eres el mejor jugador del mundo con la pelota, pero cuando no la tenemos jugamos con uno menos”.

 

El técnico holandés también fue claro en que el sudamericano había sido comprado por gusto del presidente y no porque él como entrenador lo hubiera pedido. Después dos meses y medio el ‘10’ comenzó a tener sus primeros partidos como titular.

 

Van Gaal quería a Riquelme por sector izquierdo, pero el jugador se tiraba al centro. Tuvo algunos buenos momentos aunque el entrenador  lo consideraba un desordenado y no le importaba si la gente y parte de la prensa decían que jugaba bien.

 

Román comenzó a perder su puesto con el joven Andrés Iniesta, que solo tenía 18 años, desde finales del 2002 y comienzo de 2003. Barcelona tenía una temporada mala y Van Gaal salió del equipo en la fecha 19 cuando ocupaba el puesto 12 en la Liga. Sin embargo, iba bien en la Champions League y el reemplazo fue Radomir Antić.

 

El serbio le dio más minutos a Riquelme en un comienzo y todo iba mejorando. En marzo se desató una polémica porque el futbolista no saludó al técnico después de que lo sustituyera, aunque el argentino le restó importancia y simplemente dijo que no lo vio. En la parte final de la temporada de nuevo el ‘10’ ocupó el banco de suplentes y Antić dijo en alguna oportunidad: “Veo que tiene talento pero su interior le impide sacar rendimiento”.

 

 

A pesar de todo lo que pasó, Riquelme nunca tuvo rencor con Van Gaal y hasta expresó su admiración como técnico y por siempre decirle las cosas de frente. En el verano del 2003 el Atlético de Madrid parecía ser el destino del ex Boca Juniors porque así lo quería el Barcelona.

 

Rodolfo Arruabarrena jugaba en el Villarreal y le habló bien a su antiguo compañero sobre el club que hacía tres años había vuelto a Primera División. Román aceptó la propuesta y llegó cedido al ‘Submarino Amarillo’: “Hoy vuelvo a sentirme futbolista”.

 

En la primera temporada el técnico fue Benito Floro y el equipo ocupó el octavos puesto. Luego llegó Manuel Pellegrini proveniente de River Plate y el chileno contó con otros sudamericanos como: Gonzalo Rodríguez, Juan Pablo Sorín, Sebastián Battaglia, Luciano Figueroa y Diego Forlán.

 

El club valenciano cumplió una excelente campaña 2004 - 2005 y terminó cuarto en la liga con una gran dupla Riquelme-Forlán. El uruguayo fue el ‘Pichichi’ del torneo con 25 goles y quedando por encima de Samuel Eto’o y Ronaldo.

 

Lo más inesperado llegó en 2006 cuando el Villarreal alcanzó la semifinal de Champions League eliminando a un grande como el Inter de Milán. Contra el Arsenal perdió la ida 1 - 0 y en la vuelta tuvo la oportunidad de empatar la serie al minuto 88. Clichy cometó una falta dentro del área, Riquelme cobró el penal y Jens Lehmann lo atajó.

 

Se perdió una oportunidad de oro, pero los hinchas no le recriminaron al argentino que era el eje del equipo. Después existieron muchos rumores sobre la actitud del argentino que supuestamente empezó a pedir un trato especial: Tener un estacionamiento propio, subir los familiares al bus de el equipo, escuchar música durante la charla técnica, entre otras cosas.

 

El fondo del asunto pareció ser que Riquelme no estuvo de acuerdo con la salida de Juan Pablo Sorín y que en una ocasión habló en nombre de sus compañeros pidiendo a Pellegrini unos días más de vacaciones. Ante la negativa del chileno se dice que los demás jugadores no le dieron transcendencia al asunto, pero Román terminó de romper su relación con el entrenador.

 

A comienzo de 2007 fue cedido a Boca Juniors, ganó la Libertadores siendo la gran figura y debió volver al Villarreal a mitad de año. Nunca logró mejorar su relación con Pellegrini, por esta razón le tocó estar seis meses entrenando con el club y sin jugar.

 

Su final no fue bueno con Villarreal, pero dejó un legado con 144 partidos jugados y 45 goles. En diciembre de 2007 por fin llegó a un acuerdo y volvió definitivamente a Boca Juniors, el club de sus amores.

 

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