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El polémico gol que definió un título entre Boca Juniors y River Plate

septiembre 23 de 2018

Eduardo Andrade - @Eduardoar05

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Boca River 1976

Foto: Clarin

 

Se denomina el Superclásico Argentino y está cargado de pasión, rivalidad y gloria. Históricamente ha sido un encuentro que se juega a muerte y cuando definió una final en los años 70 no fue la excepción. Todavía se sigue hablando de un gol celebrado por unos y protestado por otros.

 

Por: Eduardo Andrade - @Eduardoar05

 

El 22 de diciembre de 1976, el Estadio Presidente Perón, o el Cilindro de Avellaneda como se le conoce popularmente, fue testigo de la definición del torneo de primera división de aquel año entre Boca Juniors y River Plate. Ambos clubes habían accedido a los cuadrangulares tras ganar sus respectivas zonas, y fueron dejando a sus rivales de cuartos y semifinales para encontrarse en la gran final.

 

Los Xeneizes derrotaron a Banfield y a Huracán respectivamente, mientras el conjunto ‘Millonario’ a Quilmes y a Talleres de Córdoba en las correspondientes llaves eliminatorias. Coincidencialmente, todos estos choques culminaron con una victoria por la mínima diferencia, una cuestión que se repetiría en el partido final.

 

Algunos versiones dicen que al estadio de Racing asistieron casi 100.000 espectadores. Se reunieron a las mejores figuras del fútbol argentino de ese momento. En los arcos se daba la particular rivalidad entre el ‘Loco’ Gatti de Boca y el ‘Pato’ Fillol de River, dos estilos de porteros enfrentados. Por otra parte, las defensas contaban con grandes presencias: Roberto Mouzo, histórico central de Boca, por un lado, y Daniel Passarella y Roberto Perfumo por el otro. En el mediocampo, se vivió un duelo de ‘5’: ‘Mostaza’ Merlo en River, y Rubén Suñé, quien sería el gran protagonista de la noche, en el Xeneize.

 

El juego como tal fue un típico Superclásico Argentino: muy disputado, luchado y cerrado. Al llegar a los 70 minutos, el marcador seguía 0 - 0 y no se veía cuál de las dos escuadras rompería el empate en el partido. Pasados dos minutos, el juez central sancionó una falta cometida sobre Carlos Veglio, volante de Boca, muy cerca del área de River, una oportunidad de pelota parada para abrir el marcador.

 

Fue en ese momento que ocurrió un hecho insólito. Mientras Fillol acomodaba la barrera y les daba indicaciones a sus compañeros, Mouzo se preparaba para patear el tiro libre. Al notar que no había ningún futbolista de River cerca a la pelota, evitando un cobro rápido, el ‘Chapa’ Suñé empujó a Mouzo y pateó el balón al arco descuidado por el guardameta rival. El grito de gol de los jugadores Xeneizes, ante la atónita mirada de Fillol, no hizo sino confundir a todos los jugadores de River, quienes no comprendían qué estaba pasando.

 

Efectivamente la celebración de Boca era válida, pues antes de iniciar el encuentro el árbitro Ithurralde les dijo a los dos capitanes, Perfumo y Suñé, que no era necesario que el utilizará el silbato para autorizar un cobro. Los miles de espectadores, e incluso los periodistas y camarógrafos, quedaron pasmados ante la situación. Fue tan imprevista aquella jugada que ninguna cámara de televisión, ni siquiera la de un fotógrafo de cancha, estuvo preparada para registrar el momento. Así, el único gol de aquella noche quedó marcado como el “gol que no fue grabado”.

 

Con ese tanto, Boca Juniors ganaría el Campeonato Nacional de aquel año, la primera vez que definieron un trofeo los dos clubes más importantes del país ‘gaucho.’ Se dice que aquel partido ha sido el mejor Superclásico de toda la historia, por lo menos en el plano local, ya que aquel gol entró a los libros de los grandes sucesos del fútbol argentino.

 

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