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La pelea de los hermanos Milito en pleno Clásico de Avellaneda

febrero 23 de 2019

Eduardo Andrade - @Eduardoar05

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Milito Diego Gabriel Racing Independiente Avellaneda

Foto: Pinterest

 

La curiosa anécdota es una de las historias más memorables que ha dejado el enfrentamiento entre Independiente y Racing en los últimos años. Es uno de los clásicos más importantes de Argentina y de mayor rivalidad en el mundo. Dos hermanos que triunfaron en Europa años después protagonizaron un curioso episodio.

 

Por: Eduardo Andrade - @Eduardoar05

 

Por la fecha 4 del Torneo Clausura 2003, los dos grandes clubes de Avellaneda se enfrentaban en cancha neutral. En cada bando, un jugador portaba el apellido Milito en la camiseta, aunque eran hermanos, dentro del campo de juego eran rivales y enemigos futbolísticos confesos. Cada uno defendía los colores de su equipo a muerte y no podía permitirle al otro la mínima posibilidad de ganar.

 

La casa de los Milito siempre estuvo dividida por los colores rojo y blanquiceleste. Diego, el hijo mayor, pasó por todas las divisiones menores de Racing hasta debutar en primera en diciembre de 1999. Gabriel, con quien apenas se lleva un año de diferencia, hizo lo propio en el cuadro vecino y debutó en 1997 con los ‘Diablos Rojos’.

 

Cuando se cruzaron aquella tarde, era la segunda ocasión que disputaban frente a frente un clásico. En su primer encuentro el marcador había favorecido a Independiente con un 4 - 1. Sin embargo, ese día Gabriel salió expulsado apenas a los 15 minutos de comenzado el juego, razón por la que no disputó muchos duelos contra su hermano.

 

Retomando, en el encuentro de marzo de 2003 en la cancha de Lanús, Racing arrancó con ímpetu y se puso en ventaja de manera rápida con un gol al minuto 11, justamente de Diego Milito. Apenas unos instantes después de aquel gol vendría la famosa jugada de la discordia que tendría como protagonistas a los dos hermanos.

 

Cinco minutos después de la anotación, Juan Manuel Torres, volante de Racing, se escapaba de cara al arco ante una defensa de Independiente que quedó mal parada. Gabriel Milito, su bastión defensivo, tuvo que cortar la jugada desde atrás con una falta sobre la espalda de su rival. En ese momento, Diego corrió a pedirle al árbitro, Horacio Elizondo, la roja para Gabriel, pues éste era último hombre.

 

El juez central decidió arreglar las cosas con una tarjeta amarilla, mientras el delantero de Racing seguía reclamando la expulsión de su hermano, hecho que no le gustó para nada a éste, quien fue a encararlo. La imagen era sorprendente, los dos Milito se estaban agarrando en pleno partido. La bronca no terminó ahí, pues durante el resto del encuentro ambos futbolistas se buscaron. Hubo un murmullo en el estadio cuando Diego le tiró una patada desde atrás a Gabriel, vengándose de una falta de éste unos minutos antes.

 

Al final, el juego terminó empatado 1 - 1 y el cruce entre los hermanos quedó como una de las grandes anécdotas de la rivalidad de Avellaneda. Unos años después, Diego Milito contó infidencias de lo que se dijeron en la cancha con su hermano. ‘El Príncipe’ comentó que Gabriel lo único que hacía era “putearlo” y echarle la madre por sus reclamos al juez, a lo que este solo respondía “es la misma que la tuya”.

 

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