El Cinco Cero

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El portero del Liverpool que “bailó” para ganar la Champions

mayo 24 de 2018

David Salazar - @DavidSalocho

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Bruce Grobbelaar Liverpool

Foto: Gazzetta

 

Si de hablar de futbolistas locos se trata, siempre habrá un pequeño rincón reservado para los arqueros que por alguna razón especial han sido excéntricos y diferentes. René Higuita, José Luis Chilavert, Lev Yashin, Rogério Ceni y Jorge Campos, no se conformaron con atajar balones bajo los tres palos y decidieron anotar goles, regatear, hacer acrobacias y hasta bailar, como lo hizo Bruce Grobbelaar.

 

Por: David Salazar - @DavidSalocho

 

El ‘showman’ de los años 80 y 90 en el fútbol inglés fue un portero nacido un Zimbabue, uno de esos jugadores que, como se dice, pagaban la boleta y que se ganó el cariño de la hinchada del Liverpool. Todo gracias a su talento atajando balones y por su accionar innovador que para la época era toda una locura.

 

El historial de chifladuras y chascarrillos que se le ocurrieron a Grobbelaar mientras jugaba es largo, pero el momento cumbre de su carrera llegó el 30 de mayo de 1984. Grobbelaar escogió la final de la Copa de Europa, no se esperaba menos, para quedar en la historia del fútbol creando una marca propia: ‘The Spaghetti Legs’, algo así como el Escorpión de Higuita pero con el sello del golero nacido en Sudáfrica.

 

La final fue ante la Roma en el Estadio Olímpico de la capital italiana. El encuentro terminó 1 - 1 con gol de Phil Neal para el Liverpool y para los locales empató Roberto Pruzzo. El partido se fue a la tanda de los penales y ahí llegó su momento. En el segundo y cuarto penal para la Roma, cuando Bruno Conti y Francesco Graziani se disponían a patear, Grobbelaar movía sus pies de un lado a otro como si estuviera borracho o temblando para distraer a sus adversarios.

 

Según los testigos, ese gesto fue gran responsable para que los italianos se sintieran intimidados y fallaran. Por consiguiente, el Liverpool ganó la cuarta Copa de Europa de su historia. Tiempo después revivió el momento en una entrevista y dijo: “Recuerdo el segundo penal contra Conti. Estaba bailando como si estuviera en una discoteca y pensé: ‘¡Si quieres bailar conmigo, vamos a bailar al estilo de los sesenta!’. Así que puse mis manos sobre mis rodillas y cuando se acercó para patear, crucé las piernas de un lado a otro”.

 

Aún hoy, la leyenda del africano sigue viva en Anfield, pues siempre se recordará que gracias a un simple movimiento, la Roma se convirtió en el primer equipo en perder una final de Copa de Europa en su casa. Además, 21 años más tarde, el portero polaco Jerzy Dudek se inspiró, según él, en Grobbelaar para afrontar la ronda de penales de la final de Champions League 2004 - 2005 en la cual atajó los cobros de Andrea Pirlo y Andriy Shevchenko. Aquel día se produjo el famoso ‘Milagro de Estambul’ y se reafirmó el lema del Liverpool que proclama: “You´ll Never Walk Alone”, toda una realidad para quienes visten los colores del segundo club más ganador de Inglaterra.

 

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