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‘Sempre Totti’: El gladiador que defendió Roma

mayo 10 de 2018

Eduardo Andrade - @Eduardoar05

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Francesco Totti Roma

Foto: Titular

 

La Roma fue su vida, y él vivió para la Roma. Mientras tuvo puestos los botines, construyó su carrera siguiendo fielmente las indicaciones de aquel sueño de niño que solo piensa en jugar para el equipo de su ciudad. Francesco Totti ha sido, durante sus años de futbolista y en los de ahora como directivo, el ‘Gladiador’ que lucha por su club con el empeño de aquel esposo que le juró fidelidad al “Unico grande amore della vita”.

 

Por: Eduardo Andrade - @Eduardoar05

 

Aquí nació, aquí se queda

Desde muy pequeño “Il Capitano” empezó a jugar en distintos clubes infantiles a nivel amateur en la capital italiana. A los siete años ingresó al equipo de su barrio, Fortitudo, y a los diez al club Lodigiani. En 1989, el joven Francesco era reconocido por su talento en muchos equipos de divisiones menores de los grandes clubes de Italia, rápidamente escuadras como la Juventus, la Lazio y el Milán pusieron los ojos en el mediocampista de trece años.

 

El cuadro “Rossoneri” realizó una gran oferta para llevarse a Totti a sus toldas. Sin embargo, su madre, Fiorella, con la misma actitud de “la Loba” que protegió a los mellizos que fundaron Roma, rechazó el ofrecimiento del club lombardo, ya que deseaba que su hijo no abandonara su ciudad natal. Tras este negocio fallido, el club juvenil Lodigiani arregló todo para que Totti pasara a formar parte de la SS Lazio, equipo de la capital, pero la señora Fiorella se interpondría una vez más.

 

En la casa de los Totti habían sido hinchas de la AS Roma durante décadas, y no se iba a permitir que el talento del joven Francesco estuviera bajo las órdenes del eterno rival. Por eso, la madre de Totti intervino buscando al entrenador en jefe de la academia de la Roma, Gildo Giannini, padre de Giuseppe Giannini, volante del equipo ‘Giallorossi’ en los años 80 y quien era el ídolo de Francesco Totti, para exigirle, que comprara a su hijo y lo integrara a las divisiones menores de “La Loba”. Fue así, como empezó el recorrido de 28 años de ‘l'imperatore’ vistiendo los colores rojo y amarillo.

 

La gloria que de niño soñó

Tres años y medio fueron suficientes para demostrar que su madre no se había equivocado en nada: en marzo de 1993, con 16 años, Francesco Totti debutaría como profesional en Serie A ante el Brescia Calcio. Solo unos meses después, justo antes de cumplir los 18, anotaría el primero de 307 goles marcados con la AS Roma. El final de la década de los ’90 sería la etapa en que Totti empezaría a moldearse como símbolo y figura del equipo romano.

 

Siempre veloz, siempre ofensivo y siempre determinante para “La Loba”, Totti marcó casi 50 goles en sus primeras cinco temporadas como titular; además, subió de posición en el campo, lo que lo hizo acercarse al arco rival en más ocasiones, algo que se notó en sus registros goleadores al comenzar el nuevo siglo.

 

En 1983 había sido el último título de liga del club romano, la misma época en que Totti comenzaba a calzarse los guayos para ir a jugar con su equipo infantil. Dieciocho años después, aquel niño que jugaba en las calles de Roma se convertía en uno de los artífices del tercer Scudetto del equipo.  

 

En la temporada 2000-2001, bajo las ordenes de Fabio Capello, Francesco Totti pasó a jugar como segundo delantero, siempre acompañado por alguno de los dos artilleros del cuadro ‘Giallorossi’, Gabriel Batistuta o Vincenzo Montella. Así, al final de la temporada, la Roma volvería a gritar “¡Campeón!” después de casi dos décadas de sequía. Totti colaboró en aquella campaña con 13 goles, incluyendo uno en el partido de la última fecha frente al Parma, el cual les aseguró el campeonato.

 

Tras alcanzar la gloria en Serie A, el ‘10’ seguiría cosechando títulos, goles y reconocimientos individuales a lo largo de su carrera. Dos Supercopas de Italia, dos Copa Italia y el Campeonato Mundial de Fútbol de 2006 en Alemania, serían los trofeos que adornarían el palmarés de ‘Il Gladiatore’ junto a 18 condecoraciones a nivel personal, en donde se incluye la Bota de Oro de la temporada 2006 - 2007, el Golden Foot de 2010 y cinco premiaciones como el Futbolista Italiano del Año en Serie A.

 

A pesar de ser uno de los mejores jugadores del mundo en toda la primera década del siglo, nunca pudo ayudar conseguir un nuevo Scudetto para “La Loba”, escuadra que, tras el título de 2001, fue nueve veces subcampeona de la liga italiana con Totti como futbolista activo.

 

Rechazó a la más bonita

Después de la temporada 2003 - 2004, Roma había sido subcampeón de la Serie A luego de quedar relegado por el AC Milán de Carlo Ancelotti. En ese momento, Francesco Totti recibió la propuesta con la que ha de soñar la mayoría de los futbolistas del mundo: una llamada del Real Madrid. En verano del 2004, Florentino Pérez intentó fichar al volante romano para incorporarlo a su equipo de ‘galácticos’.

 

Totti tenía todo planeado para irse a la capital española, pero por cuestiones de contrato y de asuntos personales, dio marcha atrás a esa decisión y prefirió quedarse en la que había sido, y sería para siempre, su casa. “Si me hubiera ido al Real Madrid habría ganado tres Champions, dos Balones de Oro y muchas otras cosas, pero quedo con lo que hice. La fidelidad ya es una victoria para mí, no es fácil permanecer 20 años en el mismo equipo”, dijo “Il Capitano” a la Revista France Football en una entrevista hace un par de años.

 

El amor por su club y la lealtad de un romano a su ciudad fue más grande que la ambición de gloria en uno los mejores equipos del mundo.

 

Lo que rió, disfrutó y regaló

“Il Pupone”, el niño grande, es uno de los tantos apodos que adquirió Francesco Totti durante su carrera. Reconocido en los vestuarios por ser gracioso, travieso y burletero, como buen adulto romano, siempre con el espíritu de un niño por dentro, se comportó Totti casi toda su carrera. Su actitud traviesa está reflejada en el campo de fútbol en una de las mejores anécdotas de su vida: el penalti a lo Panenka en la semifinal de la Eurocopa del 2000.

 

Amsterdam Arena, junio 29 de 2000, Francia espera rival en la final, Holanda e Italia empatan 0 - 0 tras 120 minutos de juego y tiempo extra. Los jugadores italianos conversan, mientras deciden quiénes van a patear la tanda de penales. Tienen que ser los mejores, al frente de ellos está el conocido arquero de la Juve, Edwin van der Sar, el gigante holandés que atemoriza a más de uno en la ‘azzurra’.

 

Luigi Di Bagio, mediocampista del Inter de Milán y quien pateara el primer cobro, le comenta a Totti que tiene miedo. Francesco, sereno, le recuerda a Di Bagio lo grande que es Van der Sar y, momento seguido, suelta una de las frases inmortales de todo el fútbol italiano: “Nun te preoccupá, mo je faccio er cucchiaio”, que en lengua romanesca quiere decir “no te preocupes, yo le hago la cuchara”.

 

Paolo Maldini, capitán italiano, escuchó la conversación y tras hacer la traducción en su cabeza le reclamó a Totti, pues finalmente estaban en las semis de una Eurocopa. Pero de nada sirvió el regaño, Francesco ya tenía claro que caminaría hasta el punto del penal, acomodaría el balón, tomaría distancia y empalaría sutil y elegantemente por debajo el balón para vencer al holandés. Y así lo hizo. Italia se impondría 3 - 1 en los penaltis y pasaría a la final con Francia, en lo que sería un antecedente de la final del Mundial 2006, solo que con un cierre distinto pues en el 2000 los galos alzarían el trofeo.  

 

La anécdota de “la cuchara” quedó registrada en uno de los muchos libros que Totti ha publicado y con los cuales ha recogido sumas importantes de dinero que ha donado a obras de caridad. Sus otros textos han sido recopilaciones de chistes sobre “Il Gladiatore”, pues en una época era muy común por parte de los hinchas rivales en Italia burlarse de Totti haciendo chistes en donde éste quedaba como un idiota y un ignorante. Sin embargo, la gracia de Francesco dio para utilizar todo ese material que corría de voz en voz, para conformar libros que han financiado múltiples campañas benéficas.

 

Totti es una de las máximas figuras del fútbol italiano, sus 25 años de carrera futbolística fueron dedicados a dos equipos: AS Roma y la Selección Italiana, nada más. Es el segundo goleador histórico de la Serie A con 250 goles y el tercero que más partidos jugó, 619 encuentros. Se retiró de las canchas un 28 de mayo de 2017 dejando un legado inigualable para la ciudad y el equipo de “La Loba”. Para Totti, Roma fue la vida, y la Roma será sempre Totti.

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