El Cinco Cero

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Si la cabeza no funciona, lo demás tampoco

agosto 10 de 2016

Julián Angarita - @JuliianMateoo12

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Ruben Israel Enrique Camacho

 

Es innegable que Millonarios está en una crisis deportiva y administrativa, ambos funcionan de manera desastrosa, pero mientras la parte gerencial no mejore será difícil ver otra situación.

 

Por: Julián Angarita - @JuliianMateoo12

 

El semestre apenas arranca y los embajadores ya están eliminados prematuramente de la Copa Águila y en la Liga no se le ve una mejoría. El DT no es del convencimiento de la fanaticada y peor aún los mismos jugadores parece que  no le están creyendo su discurso. A  los futbolistas no se les ve compromiso con la institución y tienen un bajo rendimiento.

 

Lo más grave no es eso sino que no se ve un proyecto deportivo viable por parte de los directivos del club. La gerencia de la escuadra bogotana solo recibe críticas y desencanto por parte de la fanaticada y con toda la razón. Los resultados no se ven y los dueños parece que no quieren asumir la responsabilidad. Lo cierto es que hasta no ver una decisión radical que cambie la parte administrativa de Millonarios el equipo seguramente no mejorará.

 

Deben reaccionar rápido y hacer cambios drásticos en la junta directiva que francamente no ha dado la talla para estar al frente de uno de los equipos más importantes del país. Cambiar a Rubén Israel no va a solucionar nada, todo lo contrario, lo deportivo se entorpecería mucho más. Empezando por una nómina cuya conformación no la habría hecho el nuevo entrenador y con esto le sería más difícil sacar resultados de manera rápida. Ahora, tampoco se puede negar que el adiestrador uruguayo no ha tenido ni el rendimiento, ni los resultados esperados.

 

Si se trae a un nuevo estratega todo seguiría estando igual porque Millonarios continuaría teniendo un proyecto deportivo sin la seriedad y sin la claridad requerida. Además, que se sigue invirtiendo mal en el club y se realizan fichajes erróneos y sin análisis. La famosa frase: “que se vayan todos y no quede ni uno solo”, no arreglará absolutamente nada.

 

Cada vez se nota más la disyuntiva que existe entre la administración del cuadro capitalino con Rubén Israel y de éste con los futbolistas. Pero esto no es nuevo, el club bogotano ya había vivido esto en tiempos recientes, un círculo vicioso en el cual está inmerso el equipo y en donde los dueños de la institución solo voltean la mirada de manera indiferente. No existe autocritica en la junta directiva, en el cuerpo técnico y mucho menos entre los jugadores, todos se echan el agua sucia y nadie responde.

 

Si en un club no existe una administración comprometida y que tenga como gran objetivo lograr campeonatos, ni con la “segunda nómina más costosa del país”, ni con cualquier DT extranjero se podrá observar un conjunto realmente competitivo que esté para algo interesante en Colombia. 

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