El Cinco Cero

Twitter Facebook Youtube Instagram

Salir a luchar

febrero 10 de 2018

Alejandro Munévar - @alejomunevar

Compartir
Twittear

Camerino

Foto: FundacionRealRacingClub

 

Medio tiempo de una final de campeonato ante el rival de patio en casa, marcador adverso, el capitán del equipo entró al vestuario, estaba abatido, ir perdiendo con un gol de  último minuto era un golpe difícil de asimilar, no era un amistoso, era una final, vio lo que pasaba todos lloraban en el piso, cabezas bajas por doquier, camisetas tiradas y lagrimas que inundaban la habitación. 

 

Por: Alejandro Munévar - @alejomunevar

 

Al ver el panorama sabía que algo debía hacer, sus compañeros que lo consideraban un pilar no lo podían ver abatido, no podía permitir que se quedaran hundidos en la pena, algo de fuerza sacó de donde no había y empezó a hablar.

 

“Normalmente pensaran que soy diferente, saben,  que no pierdo nunca, que las derrotas las asimilo más fácil que los demás, que soy más fuerte que las angustias que llevo por dentro, que le gano a los miedos que no le cuento a nadie.

 

Pero no es tan así muchachos, lo que es verdad es que soy lo que soy por ustedes, ustedes siempre estuvieron ahí de una u otra forma cuando me paralicé de miedo más de una vez y no pude actuar, verlos me empujó a seguir, ustedes fueron la fuerza y la revancha cuando los resultados no nos acompañaban, cuando los dirigentes nos basureaban, escucharlos decir que querían pelear y salir adelante me generaba alivio, me hacían creer que valía la pena seguir en la lucha, fueron ustedes mi alivio cuando mi mujer me dejó y el vacío existencial propio de la situación se apodero de mí, cuando yo me odiaba ustedes me adulaban, muchachos ustedes son la garantía semanal de un triunfo, de grandeza, de reivindicación.

 

Los tiene uno al lado y camina por la calle como campeón y lo hacen pensar a uno que siempre fuimos eso campeones que los perdedores son otros.

 

Porque al final del día mis triunfos son para ustedes, que fueron los únicos que creyeron en mí,  por eso, hoy más que nunca los necesito conmigo, porque aún no supero los miedos que llevo por dentro, porque no imagino una vida sin ustedes, porque no hemos conseguido las victorias que hemos soñado, porque nos faltan muchos goles por celebrar, copas por levantar, porque queda mucho por vivir”.

 

El camerino pasó del silencio sepulcral al jubilo, el llanto dejó de ser llanto y se convirtió en gritos de guerra, había dos opciones o se limpiaban las heridas y salían a ganar o seguían llorando, los once se vistieron y en medio de un grito salieron a enfrentar al destino.

 

La historia tiene el final que cada uno quiera dar, la historia es una muestra que para ganar en el fútbol como en la vida debe existir trabajo en equipo, compromiso, sentido de pertenencia, amor propio, el rival, la situación no importa, importa el por qué de las cosas, si todos entendieran que muchas veces ganar no lo es todo, que a veces en medio de las derrotas se encuentra algo más importante que una victoria, el éxito llegaría sin necesidad de buscarlo, es la historia de la vida, es lo que vemos en el fútbol, cuando se trabaje por el escudo que se lleva del lado del corazón, por los compañeros que tenemos al lado y no por el nombre que está arriba del número en la parte trasera de la camiseta, entonces entenderemos que las victorias no solo se ven reflejadas en un marcador, sino en la vida propia.

Compartir
Twittear

COMENTARIOS

LO ÚLTIMO