El Cinco Cero

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Quedan muchos goles por gritar

febrero 26 de 2018

Alejandro Munévar - @alejomunevar

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Miguel Russo Millonarios Clinica

Foto: @VarskySports

 

Suelo pensar que la vida es como el fútbol, muy equivocado no estoy, el fútbol da muchísimas revanchas, la vida no tantas, sin embargo, la premisa deja de tener fuerza en casos específicos, como cuando la vida empieza a estar comprometida. A diferencia del fútbol en donde se puede vivir y  morir en 90 minutos para  revivir el siguiente domingo, en la vida cuando te enfrentas cara a cara con  la muerte sí pierdes no hay más revanchas, no hay un domingo siguiente.

 

Por: Alejandro Munévar - @alejomunevar

 

Es por está razón que perder o ganar en ciertos puntos se vuelve algo intrascendente y sin valor, no es primordial, lo que realmente debe importar no es si el Cali por fin ganó o si Millonarios perdió, acá lo importante es que Miguel Ángel Russo vuelva a dirigir, vuelva a estar con su familia y no en un hospital.

 

Está semana, una vez más, como si pareciera un cuento de suspenso el argentino volvió a ser internado en una clínica, la razón: una fiebre derivada de la bacteria que hace apenas una semana le estaban tratando, por experiencia propia se lo tedioso que es el tratamiento para las bacterias, se vive en el limbo mientras los médicos le dan la batalla a un enemigo complicado. En esta historia de suspenso, este sin lugar a dudas es un punto de alta tensión, no muy distinto a otros en donde el protagonista ya ha estado y ha salido victorioso. 

 

Don Miguel enfrentó en silencio durante meses un cáncer, lo hizo de manera estoica, nadie se enteró, se mostró siempre sereno, ecuánime, hasta digno, sin dejar espacio a comentarios o rumores. Tenía como premisa no mostrar su debilidad, nada de regalarle lágrimas a aquellos que harían de su dolor un show. Mientras llevaba a su equipo a ser campeón combatía a la muerte de noche, entrenaba de día, siempre altivo, siempre sin dar muestra alguna de cansancio o dolor. 

 

Hay personas así, que prefieren llevar su dolor en silencio. De ahí que la frase: “se amable, todos tienen su propia lucha” caiga tan bien en este momento. Porque cada persona es un misterio diferente, con sus propios problemas, sus propios miedos, sus propias conclusiones.

 

Miguel dio la vuelta olímpica en El Campín, viajó a Argentina, se hizo operar, venció al cáncer, como dijo él con amor, con fuerza y tesón. Regresó a dirigir su equipo y de que manera, ese día lo guardo en la memoria un equipo rendido ante su comandante, un comandante rendido ante sus hombres que en medio de sonrisas y aplausos daban a entender que Russo había vuelto a su lugar en el mundo, al menos por el momento.

 

Y como dije es una historia de suspenso, llena de altas y bajas, de tristezas y alegrías, una vez más Don Miguel se encuentra en la clínica, peleando con la frente en alto, eso sí, tengo la certeza que ya empieza la recuperación, de a poco regresará la alegría. Aunque cueste, aunque duela, de a poco Don Miguel volverá.

 

Prefiero terminar mi relato en este punto. No voy a rematar el texto con un predecible fuerza Russo te esperamos en la cancha. Sí terminase así estaría distrayendo la atención hacia un detalle importante pero no del todo primordial en esta historia.

 

Lo inolvidable, lo importante para mí, que estuve presente el día que Don Miguel volvió a entrenar a sus muchachos, es su imagen cuando llegó al campo de entrenamiento, sereno, feliz, altivo, con las botas puestas, dispuesto a ir hasta el fin del mundo con su equipo, porque esa es la imagen que quiero ver una y otra vez, la de Don Miguel entrando al campo a dirigir a sus muchachos feliz.

 

Pronta recuperación Don Miguel, tenga por seguro que le quedan muchísimos goles por gritar. 

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