El Cinco Cero

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Un Campeón eliminado

mayo 07 de 2018

Felipe Raymond - @Teymond

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Santa Fe Millos 2018

Foto: @MillosFCoficial

 

No fue el clásico de Millonarios, no fue el día de Millonarios, no fue el semestre de Millonarios. De visitante frente al eterno rival de patio, el campeón quedó eliminado. Lo mostrado ante Envigado preocupaba pero hemos visto a este equipo en peores situaciones y ha salido adelante. Las redes sociales se inundaron de mensajes de aliento para los muchachos, las típicas burlas con los rojos, pero la calculadora y la oración no se podían dejar de lado. Las cosas se le dieron al equipo azul de la capital para que un empate fuera suficiente para clasificarse, pero faltó lo más importante, el gol y afrontar este partido como debía ser. Este era el partido del semestre.

 

Por: Felipe Raymond - @Teymond

 

Pero no es justo decir que el clásico 312 entre Santa Fe y Millonarios fue la razón puntual de la eliminación del equipo albiazul. Para esto hay que retroceder hasta el final de la temporada pasada. La gestión de las contrataciones, la forma en la que se reemplazó a quienes salieron, la manera en la que la falta del profesor Russo afectó al equipo, las lesiones y la mala suerte. Una combinación que solo podía resultar en un semestre pobre, como la mayoría de primeros semestres de los últimos años

 

Desde el 20 de diciembre de 2017, Millonarios empezó a informar sobre el proyecto que se venía para 2018. La contratación de Roberto Ovelar daba de qué hablar y el fichaje era esperanzador. Wuilker Fariñez llegaba a la capital y junto a él, César Carrillo, Santiago Montoya y el joven y poco conocido Carlos López. No solo fueron estos refuerzos, también se renovó a 10 jugadores y algunos otros juveniles llegaron al primer equipo. De estos refuerzos, tres llegaron para suplir puestos específicos que salieron después de la estrella 15, los otros dos llegaron por petición del entrenador y parecían buenas alternativas. Pero lo que perdió Millonarios en cuanto a jugadores que marcaban la diferencia en su estilo de juego no los supo reemplazar.

 

La salida de Santiago Mosquera la sintió mucho el equipo. Perder al jugador distinto y desequilibrante es difícil e intentar reemplazarlo con un juvenil con características similares, aunque sin tanto recorrido era arriesgado, pero si una vez se logró con el mismo Mosquera ¿Por qué Cristian Huérfano no podría asumir la titularidad? En primer lugar, no lo pudo hacer porque no tuvo a ese guía como lo tuvo Mosquera con Russo, que lo supo llevar y hacerle entender que era lo que el cuerpo técnico esperaba de él.

 

En segundo lugar, Huérfano no tiene la misma presencia que Mosquera en la cancha debido a sus malas decisiones y lo que parece ser inmadurez a la hora de jugar. Por último, Huérfano demostró no estar listo para llenar un hueco que Mosquera dejó con una expectativa altísima. No se puede descartar a este jugador, pero si toca llevarlo con mucha más tranquilidad.

 

Este siguiente jugador fue muy criticado en su paso por el equipo embajador. Fue un delantero que Russo pudo aprovechar desde lo táctico, que entendió perfecto lo que este necesitaba y que además tenía la capacidad de entender los partidos como pocos en el equipo. Duvier Riascos hizo falta en Millonarios este 2018. Fue un gran complemento para Ayron Del Valle arrastrando marcas y dando diferentes opciones en el frente de ataque. Riascos también era el jugador indicado para hacer el trabajo sucio que Ayron hace hoy en día pero le cuesta un poco más, luchar entre los centrales y bajar los balones para comenzar un ataque. La movilidad, la velocidad y la fuerza que mostraba Duvier no la tiene Ovelar, Lopez, Orles Aragón o cualquier otro delantero que disputó la liga este semestre. Sus números con el equipo azul no lo ayudaron a defenderse de las críticas, pero encajó perfectamente en el sistema de juego y ahora hace falta.

 

Nadie podía evitar la ausencia de Miguel Ángel Russo en el banquillo. Se sabía que el capitán del barco no iba a estar al mando durante todo el torneo y eso afectó de gran manera al equipo. El torneo no iba a parar y alguien tenía que tomar el mando, Hugo Gottardi fue quien dio el paso al frente. Se percibía que se quería mantener una filosofía de juego, con la cual fuimos campeones, pero que necesitaba unos arreglos. Pequeños arreglos, pero justos para que la nave siguiera su marcha sin problemas. Las intenciones de Gottardi fueron las mejores y la hinchada debe estar agradecida con él y el resto del cuerpo técnico, pero debemos aceptar que fue un factor muy influyente en el desempeño del equipo.

 

El calendario estuvo apretado y el desgaste en los jugadores fue muy alto. La rotación en la plantilla era poca debido al tamaño de esta y las lesiones empezaron a presentarse. Santiago Montoya, Henry Rojas, Jader Valencia, Juan Guillermo Domínguez, César Carrillo o Roberto Ovelar por decir algunos nombres, estuvieron entre algodones durante el semestre y esto se vio reflejado en el poco descanso que tuvieron otros dentro del campo de juego a lo largo del semestre. Todos los nombres mencionados le podían dar variables al equipo y alternativas para que otros pudieran sentarse en el banco algunos encuentros. Pero ellos no son máquinas y tampoco fue el único problema de Millonarios.

 

Por último, en los partidos frente a Alianza Petrolera, Jaguares y Leones se perdieron puntos por errores propios y que fueron por los cuales sufrimos en la recta final del campeonato. Cinco puntos que dejamos ir en los últimos minutos de juego que hubieran cambiado el panorama completamente. Tres desatenciones en los tres partidos que le costaron caro al equipo. Errores que un equipo que es el actual campeón no se puede permitir.

 

Tampoco se puede permitir perder la fé en este equipo, en este cuerpo técnico ni en estos colores. Nunca podremos olvidar esa gran final frente a Santa Fe gritando campeones de visitantes, ni tampoco los goles de Ovelar para levantar una copa en Medellín. Estos muchachos nos han demostrado que ni en las peores se puede dar por muerto a Millonarios. Nos recordaron que somos un equipo grande en este país que pueda dar la vuelta en cualquier ciudad y contra cualquier hinchada. Nos enseñó que con trabajo duro y con dedicación se puede llegar muy lejos. Nos recordó que todo se cura con amor. El partido contra Independiente será otra cosa, pero el semestre que viene se debe preparar mucho mejor. 

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