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Julio 15 de 2012: Lo imposible tardó un poco más

julio 15 de 2018

Laura Martínez - @martinezlauratt

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Santa Fe Campeon 2012

Foto: El Espectador

 

Julio 15 de 2012, Independiente Santa Fe campeón de la liga colombiana. 36 años, 6 meses y 25 días tuvieron que pasar para que varias generaciones, pudieran ver campeón por primera vez al equipo que apoyaban, que querían y que sufrían.

 

Por: Laura Martínez - @martinezlauratt

 

Julio 15 de 2012, 7:37 pm, ‘Chipakero’ cobró una jugada de pelota quieta, justo a la cabeza de un jugador que celebró el gol de la vida de muchos hinchas, alrededor de 37 mil personas gritaron, o rugieron, por el gol de un hombre que llegó sin mayor asombro al equipo, Jonathan Copete Valencia, pero que se fue con la gratitud y cariño de miles de hinchas de Santa Fe. Fue el séptimo gol de ‘copetín’, para la séptima estrella del León.

 

Después del gol los minutos pasaron como horas, cada llegada de Pasto era un temor indescriptible, se nos podía ir el título servido en la mesa. Pero no fue así, esa noche fue nuestra, esa noche cambió la historia, empezó la gloria.

 

Julio 15 de 2012, 7:58 pm, el pitazo final, Wilmar Roldán toma el balón con sus manos, Omar Pérez se arrodilla, mira al cielo, grito de campeón, ¡por fin!

 

Hace seis años, una mujer de 38 vio por primera vez campeón al equipo del que era hincha desde que supo qué era un balón de fútbol y por qué 22 tipos corrían detrás de una pelota. Una mujer que padeció y lloró esa final perdida ante Nacional en el 2005, cuando parecía que por fin el rojo iba tener una alegría, no fue así… Otra vez se quedaba a la puerta de la gloria.

 

Desde que tengo uso de razón he sido hincha de Santa Fe, no fue “el regalo de mi viejo”, como dice la canción, sino la herencia de mi mamá, quien desde pequeña me llevaba al estadio, al menos hasta que tuve 10 años.

 

Acababa de cumplirlos, vivíamos en Fusagasugá y veníamos al partido Santa Fe – América del 2005, aquella fatídica noche que tanto daño le hizo al equipo. Que alejó tantos fanáticos. Cuando tenía 15 años vinimos a vivir con mi familia a Bogotá, podíamos volver más seguido al estadio, pero no de la misma manera.

 

Recuerdo el clásico del 24 de marzo de 2012, éramos visitantes, para ir al estadio la condición era ir con mis tíos, los de Millonarios. Acepté, en oriental, cerca de la ‘Blue Rain’, no importaba, quería ir al partido. Uno, dos, tres y cuatro goles, ahogados porque no los podía celebrar, gritando por dentro una goleada y viendo afuera miles de caras azules lamentándose por la humillación.

 

Pero Santa Fe se confió, al mismo tiempo que Millonarios hizo el cambio que le mejoró el día, Osorio Botello celebró tres goles ese día. Siempre he pensado que, si el partido hubiera tenido diez minutos más, capaz que nos empatan, pero no fue así, Santa Fe ganó. Afortunadamente ganó, porque de no haberlo hecho seguramente habrían despedido a Gutiérrez, Santa Fe no habría quedado campeón y la historia seguiría en nuestra contra. Y luego, Osorio Botello llegó al primer campeón de Colombia, donde levantó la Suruga gracias al tanto que él hizo… la vida da muchas vueltas.

 

Y a los cuatro meses el ‘Expreso Rojo’ salió campeón, la fiesta fue cardenal, los fuegos artificiales iluminaron el cielo bogotano y 37 años quedaron atrás. La hinchada, el jugador número doce no falló, no dejaron un minuto de cantar, de alentar a los jugadores.

 

Y es que tal vez no era la mejor nómina para los demás equipos, pero era la mejor para nosotros, los hinchas. El corazón que tuvo este equipo le alcanzó para llegar a la cima, a la gloria, el equipo de Wilson tenía corazón y eso nadie lo duda.

 

Después de la séptima comenzó la época más ganadora del Independiente Santa Fe, el tiempo dorado. Dos estrellas más en el escudo. Una Copa Sudamericana que ni siquiera imaginamos llegara tan rápido, los primeros nuevamente. Tres Superligas, ganadas a Millonarios, Nacional y Medellín. Una semifinal de la Copa Libertadores, donde quedamos eliminados contra Olimpia, en casa, pero con el corazón en la cancha. Una Copa Suruga Bank. Todo esto, ni siquiera en la mente del hincha más positivo, era de esperarse… pero sucedió.

 

El resto es historia, el resto sigue siendo historia, porque Santa Fe no es más el equipo que luchaba por estar dentro de los ocho, ahora es el equipo reconocido internacionalmente. Reconocimiento que se ganó con sangre y sudor, con alegrías y lágrimas, con fe… Santa Fe.

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