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La misteriosa historia del Trofeo Jules Rimet

agosto 06 de 2016

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Trofeo Jules Rimet

Trofeo Jules Rimet/FIFA

 

Medía 35 centímetros de altura, estaba forjada en plata y con oro de 14 quilates. La diseñó el francés Abel Lafleur inspirado en Nice, la Diosa Griega de la victoria. Se entregó en las primeras nueve Copas del Mundo y su paradero es incierto.

 

En 1921 llegó Jules Rimet a la presidencia de la FIFA. El francés tenía el sueño de organizar un Mundial de fútbol y en 1930 se concretó su idea en Uruguay. Los charrúas ganaron el primer torneo, cuatro años después lo hizo Italia en casa y en 1938 la ‘azzurri’ revalidó el título en Francia.

 

Para la época se acostumbraba a que el país campeón conservara el trofeo hasta el siguiente Mundial. Sin embargo, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial no se disputó el certamen. Con la caída de Benito Mussolini, Alemania intentó invadir a Italia y los Nazis eran reconocidos saqueadores. Las obras de arte, el Santo Grial y el trofeo Jules Rimet estaban en peligro.

 

Ottorino Barassi, dirigente de la Federación Italiana de Fútbol, sacó el trofeo de Roma y lo llevó a Cremona. La historia cuenta que lo metió en una caja de zapatos y lo escondió debajo de la cama. En un sorpresivo allanamiento los Nazis entraron al cuarto de Barassi pero no pudieron encontrar el preciado objeto.

 

Con el fin de la guerra se volvió a organizar el Mundial y Barassi entregó sano y salvo el trofeo a la FIFA. Uruguay, Alemania y Brasil lo ganaron hasta que en 1966 la Copa del Mundo se realizó en Inglaterra. Previo al inicio del torneo se exhibió el Jules Rimet en el Westminster de Londres y a pesar de las grandes medidas de seguridad lo robaron.

 

Pocos días después llegó un paquete a la Asociación de Fútbol Inglés con la parte superior del trofeo y exigiendo 15.000 libras para devolverlo completo. Se descubrió al autor del mensaje y lo arrestaron, pero el hombre no tenía en su poder el objeto robado. Mientras tanto los ingleses encargaron a un joyero hacer una réplica del trofeo por si nunca aparecía.

 

Todo se solucionó cuando David Corbett, un ciudadano común y corriente, sacó a pasear a su perro, este olfateó algo entre los arbustos y encontró envuelto en periódicos la Copa del Mundo. Pickles se convirtió en héroe nacional, recibió 1.500 dólares de recompensa y junto a su amo estuvieron celebrando semanas después el campeonato ganado por Inglaterra al lado de Bobby Moore.

 

Cuatro años después Brasil venció a Italia en la final de México 1970. Al ser el primer país en levantar la copa en tres oportunidades (1958, 1962 y 1970) obtuvo el derecho a conservarla para siempre. El trofeo Jules Rimet permaneció en la Federación Brasilera de Fútbol ubicada en Río de Janeiro hasta que en 1983 lo robaron de nuevo. La versión que más tomó fuerza estableció que los ladrones fundieron el oro del trofeo, pues hasta ahora nunca se han tenido pistas de su paradero.

 

En 1997 los ingleses pusieron en subasta la réplica del Jules Rimet que mandaron a hacer en 1966. Se esperaba un máximo de 30.000 o 40.000 libras pero sorpresivamente se comenzó a hablar de más dinero. La razón es que surgió un rumor de que en Inglaterra siempre conservaron la original.

 

Supuestamente mientras la Reina Isabel le entregaba la copa a Bobby Moore en el camerino tenían la réplica. Luego de la celebración en el campo de juego entraron al vestidor y alguien intercambió el trofeo, por lo que a Brasil nunca se le entregó el original.

 

Todo era especulación y para curarse en salud la FIFA compró el trofeo en la subasta por 254.000 libras, una suma demasiado grande. Sin embargo, cuando le hicieron las pruebas técnicas descubrieron bronce por lo que era un hecho que si estaban frente a la réplica. En la actualidad muchos tienen la esperanza que un coleccionista tenga el Jules Rimet original en la sala de su casa y algún día vuelva a verse en una cancha de fútbol. 

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